La flacidez se manifiesta como la pérdida de firmeza y elasticidad de la piel y de los tejidos subyacentes, tanto a nivel corporal como facial. Se produce principalmente por la disminución progresiva de volumen, colágeno, elastina y ácido hialurónico, sustancias esenciales para mantener la estructura y el sostén cutáneo.
En casos leves, la flacidez puede tratarse de forma efectiva con procedimientos estéticos no quirúrgicos en zonas como el rostro, el cuello, los brazos, la espalda y las piernas. Sin embargo, cuando la flacidez es moderada o severa, la opción más adecuada suele ser el abordaje quirúrgico.


En los casos de flacidez leve, existen diferentes alternativas que ayudan a mejorar la firmeza y la calidad de la piel, entre ellas:
Radiofrecuencia con microagujas (Fixer DV9)
Radiofrecuencia mono y bipolar externa (Tensamax, Retraction)
Factores de crecimiento
Bioestimuladores de colágeno
Láser subdérmico
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